El gobierno proyectó en el Presupuesto un crecimiento de 2,2% para este año, pero las estimaciones privadas son más cautas y advierten que el dinamismo podría quedar sensiblemente por debajo, lo que reabre interrogantes sobre la trayectoria fiscal y la agenda de reformas, algo que se espera que el presidente Yamandú Orsi comience a despejar esta tarde en su discurso ante la Asamblea General. En diálogo, el economista y gerente de Exante, Luciano Magnífico, señaló que el punto de partida no es particularmente sólido: «En materia de actividad económica venimos de una segunda mitad del año pasado de muy escaso dinamismo. En concreto, estimamos que la economía uruguaya habría acumulado un crecimiento de alrededor de 2% en el promedio de 2025, pero la mitad obedece exclusivamente al ‘efecto arrastre’ de la expansión del segundo semestre de 2024». Según explicó Magnífico, el impulso propio fue débil. «En Exante venimos trabajando desde hace casi un año con una proyección de crecimiento del PIB del orden de 1,5% para el promedio de 2026, que supone que no se repetirán algunos efectos extraordinarios que impulsaron la dinámica del año pasado». «La economía uruguaya creció a una tasa de apenas 1% anual en la última década, en un marco de crecimiento prácticamente nulo de la productividad. Eso equivale a menos de la mitad del ritmo mundial y es incluso inferior al promedio de los países desarrollados». Ante ese escenario, sostuvo que el desafío es estructural: «Uruguay necesita potenciar su crecimiento de largo plazo, lo que necesariamente está relacionado con aumentar la productividad y la inversión, dada la dinámica demográfica en la que está inmerso el país. Se deberá llevar adelante una agenda que contemple varias reformas». En esa agenda el economista y docente universitario incluyó: «Mayor apertura de la economía, no solo a través de acuerdos comerciales, sino levantando restricciones que encarecen el comercio exterior, modernización del marco de relaciones laborales, cambios regulatorios que promuevan la competencia en sectores no transables, reforma educativa y combate a la pobreza y la marginalidad». (Ámbito Financiero – 02/03)
