EL MEF EVALÚA REVISIONES EN LAS PROYECCIONES DE CRECIMIENTO, METAS FISCALES Y GASTO PÚBLICO

    El titular del Ministerio de Economía y Finanzas (MEF), Gabriel Oddone, adelantó que su equipo ya evalúa revisiones en las proyecciones de crecimiento y gasto público, así como en las metas fiscales, en un escenario de enfriamiento económico en Uruguay mayor a lo esperado. A pocos días de que se conozcan los datos oficiales respecto del crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) al cierre del 2025, y mientras la mayor parte de los indicadores -sobre todo el IMAE y las expectativas relevadas por el Banco Central del Uruguay (BCU)- se alejan de los estimados por el gobierno, el MEF empieza a mirar de cerca la primera Rendición de Cuentas de la actual administración; y, con ella, ya no solo la posibilidad sino también la necesidad de realizar correcciones respecto de las proyecciones planteadas en la ley de Presupuesto, vigente desde hace menos de tres meses. Con este telón de fondo, el equipo económico efectivamente revisará la proyección de crecimiento para este año, tal y como confirmó el mismo Oddone, en diálogo con la diaria. «Estamos esperando que salga el resultado de cuentas nacionales, que va a salir la semana que viene, y en función de eso, y con las estimaciones más consistentes de los efectos de arrastre para el año que viene y a partir de las circunstancias internacionales, vamos a estar evaluando la ratificación o la rectificación del crecimiento», sostuvo, al respecto. El ministro consideró que, si bien aún no está el dato cerrado, la cifra de crecimiento económico del 2025 esté entorno al 1,8% -como se desprende del IMAE-, «lejos del crecimiento que habíamos estimado». «Así que hay una probabilidad bastante elevada de que revisemos a la baja el crecimiento previsto para 2026, entre otras cosas, porque para poder crecer a niveles similares a los que tenemos previstos, deberíamos tener un crecimiento punta a punta que esté cercano al 4%, lo cual en este escenario de arranque 2026 lo vemos como poco probable», apuntó. Si bien explicó que la desaceleración de la economía uruguaya se dio en un contexto generalizado en la región, sobre todo en el último trimestre -con factores puntuales que incidieron a nivel local, como la ruptura de la boya petrolera de Ancap o las paradas en las plantas de celulosa que también contribuyeron a reducir el desempeño-; también reconoció el «rol» que jugó la incertidumbre por parte de los inversores respecto a la posibilidad de cambios tributarios adicionales. De todos modos, sostuvo que «la economía no entra en fase de contracción, pero probablemente entre en una fase de menor crecimiento»: «es un escenario que hay que vigilar con cuidado». (Ámbito Financiero – 21/03)