El departamento de Canelones consolidó en 2025 un proceso de expansión inmobiliaria que llegó para transformarse en uno de los focos más dinámicos del área metropolitana en la materia. Impulsado por cambios en las modalidades de trabajo, nuevas centralidades empresariales, el avance de la obra nueva y el empuje de la vivienda promovida, el mercado mostró un crecimiento sostenido tanto en alquileres como en compraventas y desarrollos residenciales. Referentes del sector inmobiliario y de la actividad desarrolladora analizan las razones que explican este fenómeno, cómo se comportó la demanda y cuáles son los desafíos que se abren de cara a 2026. Desde la óptica del mercado de alquileres y la demanda residencial, Matías Medina, vicepresidente de la Cámara Inmobiliaria Uruguaya (CIU) señaló que el atractivo de Canelones está directamente vinculado a un cambio en las preferencias de los hogares. “Hay personas que quieren irse a Canelones y buscan mayor metraje y precios más razonables que Montevideo”, explicó, aunque advirtió que en algunas zonas esa brecha de valores “hoy por hoy está casi empatada”. Medina remarcó que la localización también sigue siendo determinante. “La división se marca mucho entre lo que es el norte y el sur, y cuanto más proximidad a la costa, más se incrementa el valor”, indicó. A eso se suma una creciente exigencia de infraestructura y servicios: “Hoy se está pidiendo mayor infraestructura y se están generando más servicios; eso también empuja la demanda”. En el mercado de alquileres, el vicepresidente de la CIU destacó un claro desbalance entre oferta y demanda. “Hay más personas interesadas en alquilar propiedades en buen estado disponibles”, afirmó, lo que genera una rápida colocación de las viviendas que cumplen con determinados estándares. El público objetivo, detalló, está compuesto mayormente por “familias o parejas que buscan casas de dos o tres dormitorios, con jardín, seguridad, rejas, parrillero y espacio para vehículos”. Sin embargo, advirtió que gran parte del stock responde a construcciones antiguas. “Muchas casas se hicieron como viviendas de balneario y requieren reformas. Hay propietarios que no tienen capital para invertir y bajan el precio, pero ninguna casa de estas características baja de los $ 30.000”, señaló. Las que están en buen estado, subrayó, “se alquilan muy rápido”. (El País)

